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El billete al cielo no es para todos

El billete al cielo, mucha gente piensa que todas las religiones agradan a Dios, pero lo Biblia no dice eso. No es suficiente decir que somos cristianos. Jesús dijo: “No todo el que me diga ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, pero todo aquel que haga la voluntad del padre, heredará el Reino de los cielos”. Para obtener la aprobación de Dios debemos conocer los requisitos de Dios, que es lo que quiere de nosotros. Jesús llamó a todos aquellos que no hacen la voluntad de Dios “Hijos de Anarquia”. Mateo 7:21-23 De la misma forma en que el dinero falso no tiene valor, de igual manera la religión falsa no tiene peso. Peor aún, esta religión puede resultar ser dañina y devastadora. El cristianismo es un estilo de vida, no un título o estatus.

Este versículo está hablando sobre de los líderes religiosos hipócritas, de los que tanto hablaba Jesús. Muchos afirman conocer a Jesús y a su padre Dios, pero en realidad, piensan cosas muy contrarias a la voluntad de Dios. Muchas de las iglesias de hoy en día son hipócritas, viven una vida de hipocresía, de necedad. Pretenden ser una iglesia que profesa el cristianismo, pero hacen y piensan cosas que no están permitidas en la Biblia. Líderes, pastores y personas de alto cargo en la Iglesia ganan dinero por la Palabra de Dios.  

Mateo 10:8 – Jesús les dirá, “‘No os conozco’, apartaos de mí, hacedores de maldad.” Es súper importante no estar en esta situación, nuestra relación personal con Dios no debe ser así.

Muchos creen en Jesús, dicen creer, pero no hacen lo que la palabra ordena. La Biblia dice que no es suficiente creer en Jesús, también hay que hacer lo que Él nos manda. Los líderes religiosos, escribas y muchos cristianos dicen con su boca haber expulsado fuera demonios en el nombre del Jesús, pero lo que sucede es que nunca le conocieron en su vida personal. Poseen motivaciones erróneas y por lo tanto enseñan falsa doctrina a la gente. Jesús se dirigió a todos y dijo, aquellos que quieran seguir mis pasos, no necesitan una profesión de fe para entrar en el cielo, solo el compromiso de vivir una vida directamente conectada con Dios, relación activa y continua, una vida llena de amor, compasión y perdón. No es necesario ser religiosos para poder hacer lo que Dios nos dice. Solo es un estilo de vida, sencillo, que Jesús nos pide seguir.